Entonces, fué cuando Maca cruzó la vía del tren junto al túnel abandonado. Efectivamente, el mismo grupo de chicos se encontraba ahora en la boca del túnel, jugando unos a lanzarse piedras, mientras otros liaban porrros. La cara de Macarena Salazár Montoya, aquella chica morena de andares toscos, se volvió de repente agresiva. Su mirada era capaz de helar la sangre. Se acercó con paso decidido y dijo en tono cortante:
- ¿ Quién de vosotros ha sido el valiente, capaz de pergarle un puñetazo a mi hermano pequeño?- y por primera vez desde su llegada, de detrás de Maca salió un bultito negro y pequeño, con un ojo morado.
- y a tí, ¿Qué más te da?- dijo uno de aquellos malcriados.
- Pues, precisamente, porque es mi hermano, ¿ O es que tienes tanta cera en los oídos que no te deja oír?
El resto de la jauría empezó a emitir gritos como -ohh...- y el chaval que había hablado dijo:
- Mejor vete, si no quieres que os matemos aquí mismo- y se acercó mucho a la cara de Maca, claro error, pues ella le pegó con el puño cerrado en toda la nariz. La primera reacción del chaval fue echarse encima de ella, pero con mucha gracia ella se apartó, y éste, cayó al suelo. Todos sus compañeros empezaron a reírse, y poco a poco fueron alejándose, aún es hoy el día, en que no se sabe por qué.
- Ten mucho cuidado, como este, pueden caerte muchos si vuelves a hacer algo parecido.-y le escupió en la cara, estando él aún en el suelo. Maca le dió la mano al pequeño querubín de ojos negros, y se alejó sonriendo.
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